¿Cómo se puede mejorar la resiliencia climática?

Todos los legisladores y los líderes empresariales tienen la responsabilidad de tomar con seriedad la resiliencia climática, y sus votantes y accionistas deben obligarlos a cumplir con esta responsabilidad.

La primera prioridad es aumentar la comprensión de la variedad de cambios que se esperan en un país o región, y hacer una referencia cruzada con sus industrias, asentamientos humanos e infraestructuras. En muchos países, el cambio climático es un "desconocido conocido", es decir, los tomadores de decisiones saben que está sucediendo, pero no saben con exactitud la rapidez o la gravedad de los cambios. Es por esto que los científicos especialistas en clima hablan de "caminos", "escenarios", "rangos" y "probabilidades". Las variables son complejas e influenciadas por factores locales y regionales. Esto hace que la investigación local sea fundamental.

Si bien las prioridades específicas para mejorar la resiliencia climática serán diferentes en cada país, hay tres tipos de acciones que ningún país puede obviar para mejorarla.

1. Incorporar la resiliencia climática en las normas de infraestructuras

Gran parte de la infraestructura en el mundo se construye con métodos que tienen varias décadas de antigüedad. Esto necesita una actualización.

Considere la cantidad de infraestructura que se prevé construir en América Latina en los próximos cuatro años. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas recomendó que la región invierta el 6,2 % de su PIB en infraestructura, alrededor de 320 mil millones de dólares, por año hasta 2020. Si no está diseñado y construido para resistir el cambio climático, es muy probable que deba volver a construirse, desviando fondos de otras prioridades de desarrollo como la salud y la educación.

En los casos en que el costo inicial adicional sea demasiado alto para construir la infraestructura con mejores estándares desde un principio, la resiliencia climática todavía puede incorporarse en las especificaciones de diseño. Un diseño inteligente podría permitir métodos modulares o de construcción escalonada que mantenga bajos los costos iniciales, pero que permita que se apuntale o agrande a medida que las condiciones cambian a lo largo de la vida útil de la infraestructura.

2. Reducir las vulnerabilidades estructurales

En 2016, la agencia calificadora de riesgos Moody's emitió una guía sobre cómo el cambio climático podría afectar la capacidad de los estados de pagar sus deudas, diciendo que "mientras que todos los países experimentarán en cierto grado los efectos físicos del cambio climático, los más grandes, con economías y geografías más diversas serán menos vulnerables".

La diversificación debe ser una prioridad para los países cuyos ingresos provienen de un sector fuertemente expuesto al cambio climático (por ejemplo, la agricultura), o que dependen de una sola infraestructura principal de transporte (por ejemplo, puertos/líneas ferroviarias) o que tienen grandes poblaciones en lugares expuestos al clima.

En algunos casos, la solución es duplicar la construcción, por ejemplo, cadenas de suministro alternativas, capacidad secundaria y planes de respaldo en caso de que se interrumpa la energía, el agua o la infraestructura de transporte. Puesto que muchas empresas también están tratando de manejar las vulnerabilidades en sus cadenas de suministro mundiales, puede haber oportunidades para que inviertan en conjunto con los gobiernos para mejorar la resiliencia climática en lugares críticos.

3. Explorar modelos de financiación innovadores

Financiar los costos iniciales adicionales de una infraestructura más resiliente es un reto, pero nuevos modelos de financiación "mixta" podrían ayudar. Por ejemplo, los bancos multilaterales de desarrollo (BMD) están explorando el intercambio de préstamos para poder aumentar las inversiones en su región en particular sin aumentar el perfil de riesgo general de su cartera de préstamos. Con el marco adecuado, las aseguradoras también pueden ser capaces de ofrecer reducciones de primas para la infraestructura con resiliencia climática. Los ahorros podrían utilizarse para pagar los préstamos de un BMD que financiara los costos iniciales adicionales.

Los cambios climáticos podrían repercutir en los planes de desarrollo sostenible y en la calidad de vida de las personas de diversas formas, desde la seguridad alimentaria y energética, el saneamiento y la salud, hasta las condiciones y disponibilidad de empleo, la movilidad y los valores de las propiedades. Mejorar la resiliencia puede ayudar a reducir estos impactos.